lunes, 27 de mayo de 2024

LA UNIÓN CHINO-RUSA, UN DOLOR DE CABEZA.

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“El éxito de la política de substitución de importaciones implementada por Putin, que ha permitido a Rusia pasar de ser importadora a ser exportadora de bienes agrícolas y alimentarios, éxito que el autor mencionado antes remarca y detalla, sin menoscabo de apuntar peligros de orden secundario. Si Rusia importaba el 46% de la carne en el año 2005, en el 2020 tan sólo era del 6%, siendo autosuficiente en porcino y avícola y en gran medida en bovino y lácteos. En ese último año, las exportaciones agroalimentarias rusas ascendieron a 30 mil millones de dólares, superando a las de gas natural (26 mil millones de dólares).

“Rusia reaccionó a las sanciones occidentales, iniciadas en el año 2014, preparando todo su sistema financiero para no depender de los instrumentos e instituciones dominadas por EE.UU., ofreciendo alternativas al sistema SWIFT y a las tarjetas Visa y MasterCard, creando su sistema de pagos nacional ruso, el sistema nacional de tarjetas de pago (NSPK) en 2015, con la tarjeta Mir (87% de la población la posee y es el principal medio de pago del 42% de los rusos, además de ser utilizada en Crimea). La desdolarización en la economía rusa ha seguido a pasos agigantados en el ámbito del comercio exterior y en el de las reservas en el Banco Central Ruso (BCR).

“Por último, el complejo militar ruso, tratado en extenso en otro texto anterior, Keynesianimo con botas, ha retomado la reforma del sector de la defensa con la sociedad estatal Rosoboronexport, el sector aeroespacial al que le sigue el sector nuclear con la sociedad Rosatom. No cabe aquí adentrarnos en detalles, pero vale mencionar que Rusia no deja de ser una gran potencia industrial: primer exportador de centrales nucleares y segundo exportador de armamento del mundo, sigue formando parte del club muy cerrado de las grandes potencias espaciales y conserva competencias de primer plano en la aeronáutica.

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LA UNIÓN CHINO-RUSA, UN DOLOR DE CABEZA.

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Por Alejandro Marcó del Pont | 27/05/2024 | Economía

Fuentes Revista Rebelión lunes 27 de junio del 2024.

Fuentes: El tábano economista

 

Malas noticias para Ucrania y Occidente: Beijing cruzó el Rubicón (El Tábano Economista)

Existen numerosos motivos para suponer que este título encierra una hipótesis. Lo evidente es que el protagonismo de Rusia se ha consolidado tras años de recuperación del desastre que supuso la desintegración de la Unión Soviética. La anexión de Crimea, la guerra en Siria, la vacuna Sputnik contra el COVID-19 y la operación especial de Ucrania son claros indicios de que Rusia ha regresado como una potencia global.

La alianza con China tiene para cada participante aspectos estratégicos, económicos y geopolíticos particulares. Para Rusia, la transición de una alianza euroasiática hacia una Gran Eurasia representa un paso monumental. Este proceso implica la creación de instituciones como la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), que podría considerarse una «OTAN euroasiática», la Unión Económica Euroasiática (UEE), además de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), así como acompañar la Iniciativa de la Franja y la Ruta juegan roles cruciales.

Por su parte, China, desde un punto de vista estratégico, consideraría la alianza con Rusia como una forma de ganar profundidad territorial en un escenario bélico en el mar de China, particularmente en relación con Taiwán. De este modo, se aseguraría una retaguardia terrestre estable, lo que podría resultar de gran importancia si llegara a estallar un conflicto abierto. Esta alianza garantizaría una sólida defensa terrestre frente a las amenazas marítimas.

La Ruta de la Seda, en su vertiente terrestre, y no la marítima, desempeña un papel crucial en esta estrategia (ver mapa).  La Franja y la ruta junto con Rusia no es sólo una iniciativa; es una respuesta de la importancia de la geografía marítima del Indo-Pacífico. En los últimos años, el Indo-Pacífico se ha vuelto central para la seguridad y las políticas exteriores de países como Estados Unidos, Japón, Australia, India, Reino Unido, Francia, Alemania y los países de la ASEAN. EE.UU. sigue fortaleciendo sus alianzas militares y de seguridad tanto a nivel bilateral como a través de la potenciación de las nuevas alianzas, ya sea Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (QUAD: Estados Unidos, Japón, Australia e India) o AUKUS, una alianza estratégica militar entre tres países de la angloesfera: Australia, Reino Unido y Estados Unidos.


Esa gran pinza estratégica preocupa en China. Atemperarla y equilibrarla, en buena medida, pasa por establecer unas buenas relaciones con Rusia; de este modo, puede concentrar sus preocupaciones y recursos en los desafíos que plantean la estabilidad de las rutas marítimas y la gestión de los contenciosos en esta frontera. El entendimiento bilateral se sustenta en un avance de la relación comercial, pero, además, en lo político, ambas naciones comparten el rechazo al orden liberal que lidera EE.UU. y reclaman su derecho a plasmar regímenes políticos adaptados a su propia historia, cultura o necesidades como expresión de garantía de soberanía. En lo diplomático, desde la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) a los BRICS +, ambos países han entretejido una red de socios con una proyección que no deja de crecer, aun a pesar de las contradicciones que pudieran prodigarse en su seno. La multipolaridad es el santo y seña que les convoca.

La Ruta de la Seda se inició para resolver el exceso de productos de China, como acero, cemento y otros materiales básicos, y para hacer un uso más eficiente de las reservas de divisas del país a través de préstamos. Este enfoque neomercantilista tenía como objetivo inundar Europa y otras regiones con productos chinos. Desde la llegada al poder de Xi Jinping en 2012 y el lanzamiento de la Iniciativa de la Franja y la Ruta en 2013, esta estrategia cobró un sentido claro.

Sin embargo, en 2016 todo cambió. La Corte Permanente de Arbitraje de La Haya desestimó el reclamo de Beijing sobre gran parte del Mar de China Meridional. Este fallo modificó el enfoque de las inversiones chinas, orientándolas hacia el sur global y dejando en suspenso la ruta marítima. Solo el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC) ha experimentado una expansión significativa desde entonces. Desde aquel tiempo la visión de Xi es defensiva, ya que incluye la creación de una vasta red de ferrocarriles, oleoductos, carreteras y cruces fronterizos simplificados, tanto hacia el oeste (a través de las antiguas repúblicas soviéticas montañosas) como hacia el sur, hasta Pakistán, India y el resto del sudeste asiático. Según Xi, una red de este tipo ampliaría el uso internacional de la moneda china, el renminbi. En tierra, Beijing pretende conectar el interior subdesarrollado del país con Europa a través de Asia Central.



La idea de la ruta cambió y se expandió a nivel mundial: en agosto de 2023, alrededor de 150 países se habían adherido a la iniciativa. Terminó sirviendo como una plataforma valiosa para desarrollar las ambiciones del presidente Xi como líder mundial y presentó una oportunidad para exportar productos chinos a países que no son ricos y extraer recursos naturales de esas naciones en desarrollo. Los datos sugieren que Asia, África y América Latina se han convertido en destinos importantes para las exportaciones de productos básicos, representando alrededor del 21% de las exportaciones totales de China en 2022, según cifras oficiales del gobierno chino.

Al mismo tiempo, China ha invertido en muchos proyectos de infraestructura no rentables en varios países. Según cifras oficiales chinas publicadas en 2024, la deuda con el Export-Import Bank de China por los países que participan en la ruta ha alcanzado más de 300 mil millones de dólares del compromiso total de China de aproximadamente 1 billón de dólares desde el inicio de La Ruta de la Seda.

El alineamiento con Rusia es ahora una prioridad declarada de la política exterior china. El comercio bilateral es uno de los puntos nodales. En 2006 Putin anunció el objetivo de aumentarlo al menos 60 mil millones de dólares para 2010, luego, ascendió a 100 mil millones de dólares, lo que los países lograron en 2018, y en 2023 alcanzó un récord: 240.100 millones de dólares. La inversión del gasoducto Power of Siberia-2, que transportará gas ruso a China está en juego, este año, China pagó sólo 300 dólares por 1.000 metros cúbicos de gas bombeado a través del gasoducto Power of Siberia-1, mientras que Europa y Turquía pagaron más de 500 dólares por 1.000 metros cúbicos.

La energía representa más del 70% de las exportaciones rusas a china y esto es natural, pero las exportaciones rusas de sistemas de energía nuclear, aviones e incluso un sistema de alerta de misiles son importantes. Rusia es el mayor proveedor de armas de China y proporcionó el 70% de las importaciones de armas de China entre 2014 y 2018.



La guerra comercial entre Estados Unidos y China reveló el afán de Rusia por reemplazar las exportaciones agrícolas estadounidenses a China, y puso de relieve las barreras que enfrenta. Hay un nicho que se está liberando en China por los aranceles estadounidenses que Rusia debería aprovechar, tendría que vender todo lo que puede cultivar; se sabe que la demanda China es ilimitada, pero la capacidad de Rusia para crecer es limitada. Veamos entonces que ha hecho Rusia con esta oportunidad.

En su libro Rusia: El retorno del poder», David Teurtrie marca algunos datos interesantes. Rusia es un estado multinacional, con diversidad étnica-nacional y religiosa, de 145 millones de habitantes, con una riqueza de recursos que se evidencia al señalarlo como el número 1 mundial en cuanto a reservas de gas; 2.º en carbón; 4º en uranio y el en petróleo; además de ser el primer productor mundial de paladio y el productor mundial de diamantes, y muy relevante en cuanto a acero, aluminio, níquel, platino y oro.

El análisis demográfico es crucial para comprender varias cuestiones. Rusia cuenta con aproximadamente 11.5 millones de extranjeros, divididos por nacionalidad de la siguiente manera: Uzbekistán: 30%, Ucrania: 20%, Kazajistán: 15%, Tayikistán: 10%, Armenia: 10%, Kirguistán: 5%, Azerbaiyán: 5% y provenientes de otras regiones: 5%.

La cuestión demográfica rusa ha sido un problema persistente durante los últimos treinta años. A pesar de una mejora en la esperanza de vida de sus ciudadanos y de una política natalista cuyos resultados a medio plazo están por evaluarse, Rusia enfrenta una crisis demográfica. La pirámide de población del país es peculiar, con una sobre mortalidad notable de hombres en comparación con mujeres en la edad adulta.



Esto lleva a dos conclusiones rápidas. La primera es la baja tasa de desempleo, actualmente en 2.9%, históricamente baja debido a la falta de mano de obra, una situación agravada por el reclutamiento para la guerra. La segunda es que, aunque Rusia puede reclutar jóvenes para combatir en la actualidad, en cinco años esto es incierto, lo que subraya la necesidad de resolver el conflicto en Ucrania a corto plazo.

El éxito de la política de substitución de importaciones implementada por Putin, que ha permitido a Rusia pasar de ser importadora a ser exportadora de bienes agrícolas y alimentarios, éxito que el autor mencionado antes remarca y detalla, sin menoscabo de apuntar peligros de orden secundario. Si Rusia importaba el 46% de la carne en el año 2005, en el 2020 tan sólo era del 6%, siendo autosuficiente en porcino y avícola y en gran medida en bovino y lácteos. En ese último año, las exportaciones agroalimentarias rusas ascendieron a 30 mil millones de dólares, superando a las de gas natural (26 mil millones de dólares).

Rusia reaccionó a las sanciones occidentales, iniciadas en el año 2014, preparando todo su sistema financiero para no depender de los instrumentos e instituciones dominadas por EE.UU., ofreciendo alternativas al sistema SWIFT y a las tarjetas Visa y MasterCard, creando su sistema de pagos nacional ruso, el sistema nacional de tarjetas de pago (NSPK) en 2015, con la tarjeta Mir (87% de la población la posee y es el principal medio de pago del 42% de los rusos, además de ser utilizada en Crimea). La desdolarización en la economía rusa ha seguido a pasos agigantados en el ámbito del comercio exterior y en el de las reservas en el Banco Central Ruso (BCR).

Por último, el complejo militar ruso, tratado en extenso en otro texto anterior, Keynesianimo con botas, ha retomado la reforma del sector de la defensa con la sociedad estatal Rosoboronexport, el sector aeroespacial al que le sigue el sector nuclear con la sociedad Rosatom. No cabe aquí adentrarnos en detalles, pero vale mencionar que Rusia no deja de ser una gran potencia industrial: primer exportador de centrales nucleares y segundo exportador de armamento del mundo, sigue formando parte del club muy cerrado de las grandes potencias espaciales y conserva competencias de primer plano en la aeronáutica.



En conjunto, los factores que hemos visto revelan una asociación de desiguales que se volverá aún más desequilibrada en el futuro. China ya supera a Rusia en casi todas las dimensiones, y si puede superar sus propios desafíos internos, en una década su tamaño será aún mayor. Durante ese período, Beijing necesitará la ayuda de Moscú, o al menos su beneplácito, para continuar expandiéndose hacia Occidente. Ningún país está mejor posicionado que Rusia para arruinar las ambiciones terrestres de China o complementarlas. Pero aislada de Occidente, Rusia tiene pocas alternativas para no profundizar los vínculos económicos con China.

El enigma radica en la respuesta de Occidente, especialmente de Estados Unidos. Como señala Emmanuel Todd en su último libro, “La derrota de Occidente”, lo mejor que podría ocurrir para la Unión Europea sería la desaparición de Estados Unidos, aunque esto es altamente improbable. Los resultados de las elecciones estadounidenses dejan a la sociedad profundamente dividida, pero en esta división yace la clave.

La guerra en Ucrania probablemente se prolongará, al menos hasta saber quién gobernará Estados Unidos durante los próximos cuatro años. La idea de atraer a Rusia hacia Occidente, poniendo fin a la guerra para alejarla de China, es una propuesta novedosa y discutida en círculos republicanos. Sin embargo, los neoconservadores demócratas no contemplan una acción de este tipo, lo que perpetuará los errores en la misma dirección actual.

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viernes, 23 de junio de 2023

ACUERDO PROPUESTO POR LA UE ES TILDADO «NEOCOLONIAL» POR BRASIL.

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LULA PARTICIPA EN PARIS EN CUMBRE SOBRE NUEVO PACTO FINANCIERO GLOBAL. PARÍS. EL PRESIDENTE BRASILEÑO, LUIZ INÁCIO LULA DA SILVA, participa hoy aquí en una CUMBRE organizada por el GOBIERNO FRANCÉS para discutir un NUEVO PACTO FINANCIERO GLOBAL. La Cumbre para un Nuevo Pacto Financiero Global reúne a Líderes Políticos y de Organismos Internacionales para Repensar el Sistema Mercantil, a fin de buscar formas de Reducir Desigualdades, Combatir el Cambio Climático y Preservar el Medio Ambiente.

FUENTES cercanas a la delegación brasileña indicaron que los dos jefes de Estado abordarán durante el almuerzo de trabajo, luego del foro, temas como el combate a la deforestación, la guerra entre Rusia y Ucrania, así como divergencias que impiden la entrada en vigor del acuerdo comercial entre el Mercado Común del Sur.   MERCOSUR y la UNIÓN EUROPEA.

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ACUERDO PROPUESTO POR LA UE ES TILDADO «NEOCOLONIAL» POR BRASIL.

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Por Jamil Chad | 23/06/2023 | Brasil

 

Fuente Rebelión viernes 23 de junio del 2023.

 

Brasil no aceptará un acuerdo «neocolonial» con los europeos. La advertencia viene del asesor especial de la presidencia, Celso Amorim, en referencia al pacto entre Mercosur y la Unión Europea.

El tema fue objeto de discusión durante la visita del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a Roma y estará en el centro del debate con el presidente francés Emmanuel Macron en Francia este jueves.

Negociado durante 20 años, el acuerdo fue celebrado en 2019 por el gobierno de Jair Bolsonaro. Pero nunca se implementó, ante la resistencia de los europeos por el desmantelamiento de las políticas ambientales del expresidente.



Con Lula, la esperanza era que el proceso pudiera avanzar. Pero en una carta adicional presentada en abril, los europeos establecieron condiciones. La principal: Brasil tendría que cumplir con las metas del Acuerdo de París e incluso ir más allá de sus compromisos multilaterales. De lo contrario, sufriría una suspensión de la exención arancelaria.

En conferencia de prensa, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva aclaró, una vez más, que la propuesta europea para el tema agrícola y climático «no está en consonancia» con los intereses del país e insistió en que Brasil quiere recuperar su «capacidad de industrialización». «.

Según él, la proporción del PIB en el sector industrial es sólo del 10%. «Eso significa que Brasil se ha desindustrializado», señaló.



Lula seguía siendo contundente. «La carta es inaceptable», dijo el brasileño, en referencia a los criterios ambientales que sugieren los europeos. Para él, la propuesta castiga a quien no cumpla con el Acuerdo de París. Pero advirtió: “Ni ellos cumplieron”.

Para el brasileño se necesita «más humildad y sensibilidad». Pero evitó dar una fecha límite para que se estableciera un tratado. Al inicio de su gobierno incluso habló de un pacto antes de mediados de año. Hace unas semanas, pronosticó un hit para fin de año. Ahora, no respondió cuando se le preguntó cuándo podría suceder eso.

Lula aclaró que hablará con Macron sobre esta situación y admitió que los franceses son «muy duros» para defender sus intereses agrícolas. Para él, un acuerdo sólo será posible cuando cada uno «renuncie» al proteccionismo.



Relación neocolonial

«Un acuerdo como este debe basarse en la confianza, no en la desconfianza», insistió Amorim. Admite que Brasil puede asumir compromisos y que, en cuatro años, se podría revisar el proceso.

«Pero aceptar que puedes aceptar sanciones es como una persona que comete un delito aceptando la pena de muerte. Eso no existe», dijo.         «La carta fue muy desafortunada», agregó.

La cuestión agrícola, sin embargo, no es el único problema. Según él, uno de los temas es el capítulo de las licitaciones públicas, valoradas en más de 150 mil millones de dólares en Brasil cada año.

Según el pacto, este mercado estaría abierto a las empresas europeas, lo que amenazaría la capacidad de competir de las industrias nacionales. Brasil ahora quiere revisar estas condiciones.

“Es muy bueno tener un acuerdo con la Unión Europea, incluso para ayudar en el equilibrio mundial y para nuestro equilibrio. No queremos solo China y EE.UU. Pero no puede ser una relación neocolonial”, dijo.

Para Amorim, el proceso de negociación debe alejarse de los negociadores comerciales y abordarse a nivel político.

Jamil Chad. Periodista y columnista brasileño basado en Ginebra. Nota publicada en UOL

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martes, 3 de agosto de 2021

LA CRISIS GREMIAL DEL EMPRESARIADO.

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Lo sucedido es propio de tiempos de crisis y fallas de representación en este tipo de organizaciones. No me extraña. Históricamente la tendencia en el Perú ha sido de división empresarial, donde solo se unen en tiempos difíciles y luego se disuelven. Esa fue la tendencia en la crisis de 1930, cuando surgió la Unión Social, comandada por la poderosa Sociedad Nacional Agraria. Acto seguido vino el Comité Nacional del Comercio y la Producción, cuando ganó Bustamante y Rivero en 1945 con apoyo del APRA y los comunistas. Luego, durante el gobierno militar revolucionario, surgieron dos: el Frente de Defensa de la Propiedad Privada en 1973, en pleno ciclo de expropiaciones, y la Unión de Empresarios Privados del Perú en 1977, durante el comienzo de la crisis recesiva e inflacionaria.  Esta tendencia histórica cambió en 1984, en medio del conflicto interno que unió finalmente a los empresarios, cuando surgió la CONFIEP, atrayendo a gran parte de los gremios empresariales del momento. Fue el primer organismo cúpula que no se disolvió al poco tiempo. Pero, como hemos visto, fue sufriendo deserciones, y perdió representación. Así estábamos, hasta que se formó hace poco la UGP como un segundo gremio cúpula.

Castillo puede aprovechar estas tendencias para “hablar con todos” abiertamente, no atender a lobistas ni tener reuniones palaciegas secretas, estableciendo una correa de transmisión gobierno-empresarios de todas las sangres y todos los tamaños.  Sería un gran cambio. Puede también estimular la formación de gremios de PYMES, que todavía no son suficientemente fuertes ni representativos. Puede ser también una tarea del gobierno para mejorar la representatividad empresarial en la ancha base que tiene. Seria además revolucionario (en el buen sentido de la palabra).

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LA CRISIS GREMIAL DEL EMPRESARIADO.

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Por:  Francisco Durand

Otra Mirada Lima martes 3 de agosto del 2021.

Se veía venir y no me sorprende. Los empresarios están divididos y en crisis gremial desde hace rato. De un tiempo a esta parte, de a pocos, una serie de gremios empresariales importantes se vienen saliendo de CONFIEP o, habiendo sido creados sin afiliarse a esta gran confederación, se están agrupando ahora en un nuevo organismo cúpula llamado Unión de Gremios del Perú (UGP). En realidad, estas dos cúpulas empresariales, la CONFIEP y la UGP, indican la diversidad actual, así como las pugnas, de gremios empresariales que quieren tener voz, expresando posiciones distintas. 

Vayamos un poco atrás pues nunca esta demás hacer un poco de historia. La primera gran crisis que sufrió CONFIEP ocurrió en 1998, momento en el cual se retiraron tres gremios fundadores: la Asociación de Exportadores (ADEX), la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) y la Cámara de Comercio de Lima, (CCL). La principal razón del retiro fue que CONFIEP había terminado siendo dirigida por “banqueros y mineros”, es decir, por los intereses financieros y primario-exportadores que se desarrollaron durante los 90s, y que desplazaron a esos tres gremios fundadores de las decisiones más importantes. Hay más. 1998 también fue un año de crisis internacional, que afectó particularmente a las empresas de los gremios salientes, mientras que el gobierno de Fujimori corrió al rescate de los bancos, gastando dinero público para salvar a entidades fallidas privadas. Una razón adicional fue la política. La CONFIEP se había pegado al gobierno de Fujimori, defendía “la continuidad”, esos 5 años extra de gobierno que quería el presidente y su asesor Vladimiro Montesinos, acusados de corrupción y violación de derechos humanos. Esta asociación gremio-gobierno poluta fue además demasiado estrecha y comprometedora para muchos empresarios medianos nacionales. El grupo de gremios rebelde no compartía el oficialismo que mostrara la CONFIEP bajo la dirección de Roque Benavides, el minero más rico e influyente del país. Otros gremios fundadores se fueron saliendo después, caso de la antigua Confederación de Cámaras de Comercio del Perú, que reunía a los gremios de Arequipa, Trujillo, Cusco y otras ciudades. También se fue la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR) por no sentirse representada. En paralelo, gremios de nuevas actividades se fueron sumando a la CONFIEP, compensando así las caídas mas no resolviendo el problema de super representatividad de mineros y banqueros




La segunda gran crisis acaba de ocurrir en este 2021 al formarse la UGP con 11 gremios. Aunque hay muchos nuevos, la UGP la lideran los viejos gremios que se fueron saliendo de CONFIEP (ADEX, SNI, CANATUR, y Perú Cámaras, que reúne a los gremios regionales antes confederados). Esta última está dirigida por la Cámara de Comercio de Lima, la más antigua del país, otra fundadora de la CONFIEP. UGP ha sabido además reunir a 5 gremios de transportistas de diversas regiones (ANATEC, CTT, URG y GNTC de Arequipa), molestos por el alza de los peajes privatizados y el costo de la gasolina, aparte de los efectos de la paralización producto de la pandemia. Se suman dos gremios más, uno de pequeña y mediana empresa, y un nuevo gremio, la Asociación Peruana de Desarrollo de Software. La UGP reclama millones de empresarios representados, lo cual resulta a todas luces exagerado, pero ciertamente es más numerosa que la CONFIEP que tiene de gremios con voz y voto con solo cuatro miembros, caso de la Asociación de AFP.

Esta división gremial empresarial, que hace que el país tenga no uno sino dos organismos empresariales cúpula, es producto de la manera como la CONFIEP se ha manejado políticamente en los últimos años en medio de la crisis de gobierno dividido (Ejecutivo v. Legislativo) y las tensiones propias de la terrible crisis económico-sanitaria que vive el país. Su manejo gremial ha sido errático, poco oportuno, y caracterizado por no tomar en consideración la diversidad de opiniones empresariales existentes. 

CONFIEP estuvo dirigida en el periodo 2019-2020 por María Isabel León, representante de un gremio menor que reúne a colegios privados pero que gozó del apoyo de banqueros y mineros, estos últimos siempre liderados por Roque Benavides, quien le pasó la posta. León, en medio del escándalo Lava Jato que azotó a los constructores, y que terminó en la salida de CAPECO de la CONFIEP, y de denuncias de financiación de campañas bajo la mesa (grupo Romero), se tomó la libertad de pedir la renuncia de Dionisio Romero Paoletti nada menos que en el CADE, el conclave anual de ejecutivos. Luego, probablemente por su cercanía con el fujimorismo, León terminó apoyando el golpe parlamentario contra Vizcarra para poner a la presidencia a Mercedes Araoz en la crisis de setiembre del 2019. Los desaciertos de León continuaron cuando no condenó el golpe de Merino contra Vizcarra, que diera lugar a una manifestación popular juvenil que lo sacó del cargo en noviembre del 2020. En ese día histórico de la caída de Merino, tanto Alicorp como el Banco de Crédito del Perú tuitearon en medio de la revuelta, mostrando su preocupación por la violencia y tomando distancia del gobierno usurpador apoyado por la CONFIEP. 

Durante las elecciones, en medio de la polarización de la segunda vuelta entre las izquierdas y las derechas, la CONFIEP pasó a ser dirigida por Oscar Caipo, de la consultora trasnacional KPMG que asesora grandes empresas. Caipo guardó demasiado silencio, pero, según se lo recuerdan ahora varios gremios de la UGP, no se la jugó por el sector privado y perdió oportunidades de contacto político. En ese momento gremios como ADEX, SNI, CAPECO se mostraron dispuestos a dialogar con el candidato Castillo. Finalmente, el rol de los grandes medios de radio y televisión, que se entrometieron en las elecciones y desarrollaron una campaña de satanización contra Pedro Castillo, agremiados en la SRTV, ha dividido innecesariamente el país y generado un ambiente poco adecuado para dialogar con el nuevo presidente. 



CONFIEP ahora se queda con 22 gremios. De ese total, los claves son nueve, empezando por los extractivo-exportadores, donde está la SNMPE, SNP, COMEX, y AGAP, que agremian respectivamente a grandes empresas del sector minero-energético, pesca, comercio exterior y agroexportadoras.  A este bloque de cuatro se suma otro bloque fuerte, el financiero, comandado por las poderosas ASBANC (banca) y AAFP (pensiones privadas), seguidas de APESEG (seguros), ASEPRI y Bolsa de Valores de Lima, que tienen intereses comunes e inversiones cruzadas. El resto está compuesto por gremios de empresarios de infraestructura (AFIN, muy vinculada a Odebrecht), dos gremios inmobiliarios (ASEI Y ADI), la Asociación de Transporte Aéreo (AETAI), el gremio de la salud con fines de lucro (APEPS), un viejo gremio de laboratorios (ALAFARPE), los auditores independientes (IPAI), el gremio de educación superior con fines de lucro (FIPES) y, para terminar, un solo gremio de pequeña y mediana empresa, la Asociación MYPE Perú.

Mas allá de los números y las siglas, el factor distintivo en términos de representación de los dos organismos cúpula empresariales es el siguiente: CONFIEP representa sobre todo el gran capital, donde hay predominio extranjero, siendo gobernada básicamente por mineros y banqueros. Esa es su base real de representación. UGP más bien representa a los empresarios medianos y pequeños del país, donde predomina el capital nacional; tiene más base “provinciana” y es más modesta que la orgullosa y capitalina CONFIEP.

La consecuencia más importante de esta división es que el presidente Castillo puede convocar a varios gremios cúpula para dialogar las nuevas políticas públicas que empezaran (con las limitaciones del caso, la oposición del Congreso, la afiebrada campaña de los medios, donde destaca el ultraconservador grupo Miró Quesada que dirige el mayor conglomerado) apenas inaugure su gobierno. CONFIEP pues ha perdido la representación del empresariado que tuvo desde su formación en 1984. 

Lo sucedido es propio de tiempos de crisis y fallas de representación en este tipo de organizaciones. No me extraña. Históricamente la tendencia en el Perú ha sido de división empresarial, donde solo se unen en tiempos difíciles y luego se disuelven. Esa fue la tendencia en la crisis de 1930, cuando surgió la Unión Social, comandada por la poderosa Sociedad Nacional Agraria. Acto seguido vino el Comité Nacional del Comercio y la Producción, cuando ganó Bustamante y Rivero en 1945 con apoyo del APRA y los comunistas. Luego, durante el gobierno militar revolucionario, surgieron dos: el Frente de Defensa de la Propiedad Privada en 1973, en pleno ciclo de expropiaciones, y la Unión de Empresarios Privados del Perú en 1977, durante el comienzo de la crisis recesiva e inflacionaria. 

Esta tendencia histórica cambió en 1984, en medio del conflicto interno que unió finalmente a los empresarios, cuando surgió la CONFIEP, atrayendo a gran parte de los gremios empresariales del momento. Fue el primer organismo cúpula que no se disolvió al poco tiempo. Pero, como hemos visto, fue sufriendo deserciones, y perdió representación. Así estábamos, hasta que se formó hace poco la UGP como un segundo gremio cúpula.

Castillo puede aprovechar estas tendencias para “hablar con todos” abiertamente, no atender a lobistas ni tener reuniones palaciegas secretas, estableciendo una correa de transmisión gobierno-empresarios de todas las sangres y todos los tamaños. 

Sería un gran cambio. Puede también estimular la formación de gremios de PYMES, que todavía no son suficientemente fuertes ni representativos. Puede ser también una tarea del gobierno para mejorar la representatividad empresarial en la ancha base que tiene. Seria además revolucionario (en el buen sentido de la palabra).

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domingo, 9 de septiembre de 2018

LA AUDACIA EN EL PENSAMIENTO MARXISTA DE SAMIR AMIN.










LA AUDACIA EN EL PENSAMIENTO MARXISTA DE SAMIR AMIN.
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Marco A. Gandásegui, h.

ALAI. AMÉRICA LATINA EN MOVIMIENTO.

Sábado 8 de setiembre del 2018.

 El gran pensador social, Samir Amín, ha fallecido. Las ciencias sociales han perdido tres figuras insustituibles en el presente año. Primero, el brasileño Theotonio dos Santos, quien inspiró a muchos a estudiar el sistema mundial desde una perspectiva radical. Le siguió Aníbal Quijano, el peruano, quien planteó la ‘revolución cultural’ para darles a los pueblos de la región latinoamericana su propia identidad. Samir Amín era egipcio pero se encontraba muy cómodo trabajando con los sociólogos latinoamericanos.

Antes de su muerte, Samir Amín fue entrevistado por Rubén Ramboer. De esa entrevista queremos rescatar tres líneas sobre las cuales desarrolla su obra Samir. En primer lugar, el papel de la audacia en el trabajo de los científicos sociales. En realidad, la audacia tiene que estar presente en toda iniciativa que pretende ser significativa. Más aun, la audacia es un ingrediente imprescindible para superar las contradicciones sociales.

Samir Amín se identifica como marxista. ¿Qué es ser marxista teniendo en cuenta que Carlos Marx escribió sus grandes obras hace 150 años? Según Samir, “ser marxista, es partir de dos grandes contribuciones elaboradas por Marx. En primer lugar, la crítica de la realidad. Pero la realidad situada en su época”. Es decir, en la actualidad. No podemos criticar algo que ya pasó o que se sitúa en un futuro desconocido. Señala, además, que “aunque el capitalismo ya no es lo que era, sigue siendo fundamental la crítica del capitalismo”. En segundo lugar, “la crítica de la imagen ideológica del capitalismo. Es decir, de la teoría económica y del economismo”. La ideología de los capitalistas ha creado un conocimiento falso de la realidad: el economismo que proclama el ‘fin de la historia’ y la existencia para siempre de relaciones sociales de esclavitud (asalariada).

jueves, 6 de septiembre de 2018

CHINA SEDUCE A GOLPE DE TALONARIO A LAS ÉLITES DE AMÉRICA LATINA.








CHINA SEDUCE A GOLPE DE TALONARIO A LAS ÉLITES DE AMÉRICA LATINA.

El gigante asiático inyecta capital en unos medios en crisis y atrae a políticos, intelectuales y periodistas.

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Sobre un cimiento de inversiones, préstamos y proyectos de infraestructura consolidado durante la última década y media, China despliega ahora en América Latina una política destinada a ganar influencia política y afianzar su presencia en la región. La estrategia es novedosa porque apunta hacia ámbitos menos convencionales que el económico, donde, por los incentivos que ofrece China, parte casi siempre con ventaja. El rastro de la nueva política es ya perfectamente visible, ya que Pekín está vinculándose activamente con el mundo académico, los medios de comunicación, el mundo de la cultura y la clase política en buena parte de los países del continente.

Pekín pretende con esta estrategia corregir las, según él, percepciones negativas que se derivan de su meteórico ascenso global.

El modelo se centra, por un lado, en la Cooperación transversal entre Universidades, Think tanks, medios de comunicación, partidos políticos e instituciones diversas a ambos lados del Pacífico; y, por otro, en la promoción de la cultura china y en los programas de intercambio con influyentes figuras latinoamericanas, una variante diplomática que Pekín considera inofensiva, pero que sus críticos ven como una perversa captación de las élites locales con el objetivo de ganar su voluntad y afecto. Pese a que la persuasión y el estrechar lazos institucionales son práctica habitual entre países, la versión china de lo que el académico estadounidense Joseph Nye llamó “poder blando” levanta continuas suspicacias.

En el ámbito periodístico, China ha cerrado en los últimos dos años acuerdos de colaboración y coproducción con diversos grupos mediáticos públicos y privados de la región, tanto audiovisuales como escritos. Entre otros, la agencia china Xinhua selló en Argentina alianzas con distintos grupos de comunicación próximos al kirchnerismo, mientras el gigante televisivo China Global Television Network (CGTN) hizo lo propio con Grupo América, la segunda corporación argentina del sector. Una alianza similar a la que CGTN tiene también en Venezuela con Telesur y en Perú con ­IRTP, la corporación estatal de radio y televisión peruana.
Pekín enmarca estos acuerdos en la retórica oficial del “conocimiento mutuo”, para lo cual despliega recursos para financiar proyectos periodísticos conjuntos y promover el intercambio de contenidos. Esta interpretación contrasta con quienes alertan sobre su objetivo oculto: producir para los medios latinoamericanos contenidos periodísticos y audiovisuales gratuitos que muestran una imagen distorsionada, por amable, del régimen chino. Y no solo eso: también sirven para tratar de neutralizar a los medios críticos con el señuelo de la ganancia económica. En un contexto de crisis en los medios, el capital chino es la llave maestra de su penetración mediática, como se vio en la cumbre de medios de China y América Latina celebrada en Santiago de Chile a finales del 2016.